Post Scriptum. Unas pinceladas de Historia

En 1991, cruzando la Puerta de Alcalá en un taxi, Paco me compartió su intención de abrir una Escuela de formación en Terapia Gestalt y me habló de sus dudas. Quiero ser parte, le dije. Y aquí estamos. Os quiero llevar al pasado, es tiempo de recordar y transmitir algo del camino andado, alguno de los pasos dados. Permitidme un poco de historia, no siempre documentada, como miembro prehistórico Aetgiano. Puede encontrarse una “Historia subjetiva de la AETG”, en el Apéndice I del libro de Paco.

A Él debemos la estructuración de un programa de formación que en origen diseñó con alguna colaboración. Según sumaba experiencia en los Cursos de Gestalt que por aquellos tiempos impartía, fue modulando la formación hasta construir el esqueleto de lo que hoy es el programa de formación aprobado por la AETG y que imparten la mayoría de las escuelas. A Él debemos un programa que de forma equilibrada, ensambló un grupo de tarea, formativo, con un grupo de proceso personal, delimitado a tres años, y convertido en un proceso terapéutico a la par que una formación en el oficio.

Tanto Águeda como Annie y yo mismo hicimos los cursos básicos que dirigía Paco en Ciparh y que fueron pasando a engrosar los cursos superiores que ya organizaba la AETG. Fue el tutor de mi promoción, la segunda. Quiero decir que antes del antes, hubo un tiempo de trabajo y elaboración.

Corría el año 1990, celebrábamos en Nerja, Málaga, las Jornadas de la AETG. Estuvo invitado Guillermo Borja, que en paz descanse. Leí, finalmente allí, mi tesina “Esto no es Gestalt”. Dejaba mi cargo de vicepresidente de la AETG con la renovación de la Junta y mi última propuesta a la Asamblea fue: Desligar a la Asociación de la Formación y que se hicieran cargo los distintos miembros didactas de configurar su propia formación.

La proposición era revolucionaria. Era un paso de crecimiento y arriesgado. Fuimos valientes y así lo aprobamos. En aquellos días se cayó más de un muro.

La propuesta estaba fundada en argumentos que no aparecieron expuestos en las actas de aquella Asamblea. Habíamos tenido una experiencia compartida de varios años y un crecimiento notable que había traído nuevos problemas, competitividad, deseo de perfilar cada uno su estilo, problemas económicos, sobrecarga de tareas a los tutores… Y el argumento fundamental: Asumir como precepto la Responsabilidad de la formación de las personas. La señora aetg no existía y en “ella” se diluían las responsabilidades o se le atribuían a los tutores.

Habíamos tenido muchos encuentros de tutores, habíamos recogido las quejas de nuestros alumnos, habíamos debatido en todas las Jornadas previas y la conciencia reclamaba un paso a la acción, que dimos. Así nacimos las primeras Escuelas; al año siguiente constituimos la E.M.T.G.

En 1991 creamos la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt Francisco Peñarrubia, Agueda Segado, Annie Chevreux y Enrique de Diego. Los miembros fundadores ya habíamos dado muchos pasos.

Explicó Paco que… Madrileña: como homenaje a la escuela de Teatro, al barrio de las Letras donde tuvo su hogar la Escuela en estos años. En la calle León, 6. 1º, frente a la placa que señala al Mentidero como lugar de encuentro de las gentes del teatro. Y porque nada más madrileño que un manchego Almodovariano.

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fachada de la E.M.T.G., en la calle León, 6, el día de la fiesta del barrio de las Letras (Annie Chevreux, 2012)

Empezó a escribir los manuales de la recién nacida Escuela Madrileña de Terapia Gestalt, que con el tiempo, la maduración de la experiencia y el estudio, se convirtieron en su primer libro, subtitulado “la vía del vacío fértil”. Hoy es el libro de cabecera de casi toda formación en Terapia Gestalt.

Después de los despueses, volvimos a poner experiencias e intereses en común, en la AETG, a unificar criterios para establecer un programa de mínimos comunes, que dio libertad a que las ya establecidas escuelas pudieran dar un toque especial a sus programas y perfilar el estilo de cada una. Y hasta el día de hoy se sigue debatiendo y dialogando. No es tarea fácil y requiere de una actualización constante.

Participamos en todo este proceso, asambleas, debates, peleas, reuniones, jornadas de trabajo, negociaciones, acuerdos y desacuerdos. Paco es miembro fundador de la AETG, fue su presidente durante muchos años y yo le considero el Padre de la formación. Todos los componentes de esta escuela colaboramos activamente en este proceso. Es una historia de trabajo, templanza, pasión, esfuerzo y dedicación. Espero que hayamos sabido transmitir también estos valores.

Fin de la prehistoria, del antes del antes. Quede aquí este presente. Dejo en manos de Dios el futuro, deseando nos conceda larga y fecunda vida.

En Madrí, a 4 de Noviembre del 2016.

Enrique de Diego

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