Nacer de nuevo… a la conciencia de ser

Hace tiempo escribí en un articulo para la revista que la EMTG era la segunda madre que me había parido… Sigo sintiendo lo mismo. Nacer de nuevo, a la conciencia. Revivir a lo que soy… Sentir… crecer… y sobre todo aprender el significado verdadero de la palabra AGRADECER.
Esto es lo que más ocupa hoy mi corazón… el profundo y sincero agradecimiento.

En primer lugar hacia Águeda, con ella tuve la primera entrevista para entrar en la formación, ella me mostró el camino hacia la terapia, con ella superviso hace muchos años y con ella trabajo en Ciparh – San Gregorio. De ella aprendo cada día el valor del compromiso personal, del viaje interior y de la mirada amorosa hacia uno mismo. Gracias, Águeda, por ser y estar a mi lado y por tanto que me das cada día.
Annie, mi directora de tesina, gracias por tanto acompañamiento en ese camino y por tu frescura y magia de la que siempre disfruto y aprendo cuando estoy a tu lado.
Paco, tu presencia es como la luz que guía estando y no. Te debo muchos momentos lindos, de grupos, de formación y de creatividad.
Enrique, gracias por mostrarme lo que no veía, por ser mi primer supervisor y por tantos momentos de trabajo conmigo y con los demás.

Soy alumna de la promoción X y tutora de la XVII. Como alumna viví y aprendí durante esos años, pasé de ser la psicóloga que buscaba tener recursos y aprender estrategias a entender de qué iba realmente esta profesión. Entendí que esto iba de abrirse poco a poco, de tomar forma, de soltar corazas que no protegen, y de andar un camino en el que ya no hay vuelta atrás. Como tutora pude completar mucho de lo no elaborado entonces y forjarme más como persona. Me alegra enormemente cuando veo a lo alumnos que yo tutoricé, con sus consultas, su trabajo, con sus vidas, sus hijos… Es tan hermoso ver su crecimiento y saber que yo formé parte un día de todo eso, que presencié su proceso y su caminar.

Y fui alumna y fui tutora… y ahora SOY y todo esto ha sido y es gracias a esta Gran Escuela que es la EMTG.

25 años dando, mostrando, enseñando, abriendo, creando… Gracias y Felicidades.

Y quiero terminar con una adaptación del poema de R. Tagore que expresa para mí lo que es este camino de la Gestalt: algo benditamente “inacabado” que nunca se completa y para lo que siempre hay espacio.

“Esta frágil vasija la vacías una y otra vez,
y la vuelves a llenar constantemente de vida nueva.
Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas,
y has soplado en ella melodías eternamente nuevas.
Recojo tus dones infinitos con mis manos, tan pequeñas.
Pasan los siglos y tú sigues vertiendo
Y todavía hay sitio para más.”

Sonia Rodríguez Martín
Promoción X

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