Contigo aprendí

Me estaba resistiendo a escribir algo… me pongo sobre el papel y me bloquea solo el pensar que quizás no tenga nada interesante que decir.

Yo empecé la formación en Valencia, hice primero y parte de segundo. Por diferentes circunstancias, decidí seguir la formación en la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt.

Empecé en segundo, voy a hablar de imágenes que me vienen a la cabeza.

La primera es: yo sentada en la sala de la calle León, recuero estar cerca de PACO, una caja de muchos colores me acompañaban (como los niños que llevan el osito el primer día de escuela). Yo les miraba con cara de desconfianza, daba instrucciones de lo que no quería y lo que no me gustaba. En ese momento, Las pruebas de cariño. Estas me resultaban incómodas. Yo era una chica dura que venía del mundo de la política, de las okupaciones y de la educación de calle a la cual me dedicaba entonces.

Poco a poco me fui ablandando, ya empezaba a expresar mis emociones y a gustar los abrazos.

En los primeros momentos de formación yo sentía que ya había llevado muchos talleres de mujeres. Y que ya tenía mis horas de terapia hechas. Vamos, que estaba subidita. E iba de listilla (todavía me queda algo). Menos mal que no me duró mucho.

Tengo frases e imágenes que me han acompañado durante toda mi vida.

Enrique, gracias a ti empecé o mejor dicho retomé terapia. Recuerdo que fue en un taller de sueños, en el que tú me dijiste que tú también habías intentado aprobar las oposiciones a Dios, pero que las habías suspendido. Esto me tocó en algún sitio y quise volver a empezar el proceso terapéutico contigo. Y esto dura hasta ahora que estamos en la recta final. Ay Ay Ay, qué de guiños, ¿eh? Pero gracias, me has dado mucha vida y mucho amor del bueno.

Águeda, la imagen que me viene de ti era en un taller que yo entré en algo muy doloroso. La sensación de ser un bebe dañino dentro del vientre de mi madre. Y tú me acariciaste el alma diciéndome una frase que fue que los bebés dentro de la barriga de una madre no eran malos. Sentí en ese momento que tú me abrías la puerta a la bondad (ahora me peleo cuando me hablan sobre mi bondad).

Annie, nunca olvidaré tu taller magistral sobre narcisismo. Cómo aprendí y cómo me pude reír de mi ego. Y sobre todo gracias por la canción que me dedicaste el último taller de ‘You are my sister’ (Antony and the Johnsons).

Paco, me valoraste mi intuición, un maestro del vacío. Y esas caminatas por Piedralaves y tu imagen vestido de blanco en las cuatro caras.

Y seguí vinculada a la Escuela, con diferentes talleres de postgrado, encuentro de entrega de títulos, supervisión y siendo tutora.

Os agradezco vuestra mirada, y vuestro cuidado. Me sentí tremendamente cuidada por la Escuela.

Y pido Larga vida a cada uno de vosotros y a la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt.

Por ahora solo me sale decir gracias, gracias, y gracias a la vida que me ha dado tanto y a esta Escuela que me salvó el corazón.

PD: un guiño a Susana, a las tutoras Manuela e Itziar, y a ti lola Sánchez en especial, la imagen que recuerdo de ti es tu caricia en el taller de bionergética.

Y a mis compañeros de promoción, hermanos de ese trocito de camino.

Resisitiré…

Reme Montero Herranz

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